jueves, 7 de febrero de 2008

YO NO SOY ARQUITECTO...

por FERNANDO ALDA. fotógrafo de arquitectura (www.fernandoalda.com)
Todas las imágenes, textos y dibujos de este artículo, están protegidas por La Ley de Propiedad Intelectual, habiéndose complementado los registros y requisitos legales. Copyright 2008 Fernando Alda. Todos los derechos reservados (para texto y fotografías).



foto copyright de Juan Luis Morilla




"Yo no soy fotógrafo, soy arquitecto...". Paradógicamente, esta frase me la dijo, hace ya muchos años, uno de los mejores fotógrafos de arquitectura que conozco. Sirva esto para decir que:



"Yo no soy arquitecto, soy fotógrafo..."



Mi relación con la arquitectura empezó al principio de los años ochenta y desde entonces, y aún ahora, sigo aprendiendo en mi modo de mirar la arquitectura, siempre con el fin de ofrecer, a través de mis fotos, lo mejor que se espera de mi y lo mejor de lo inesperado.

Creo que cuando alguien me encarga un trabajo sobre un edificio debe saber, que una gran parte de mi bagaje de tantos años de profesión se va a ver reflejado en las fotos, fundamentalmente en mi manera de documentar; y que otras, y en gran medida todas, van a llevar adherida otra manera de mirar, mas poética si cabe. Todo lo que vemos en ellas está en el edificio, pero no todo lo que vemos en las fotos, o en el edificio, nos llega al corazón y nos emociona.

Me gusta pensar que cada trabajo es un encargo, un proyecto que se inicia desde el momento en que el cliente se pone en contacto conmigo para transmitirme su deseo de que fotografíe una obra suya, y el momento de entregar el material resultante.

Ahora voy a desvelar, por si a alguien le puede interesar, mi forma de enfrentarme al encargo.

Muchas veces tengo la suerte de visitar el edificio con el arquitecto, otras, simplemente, veo al arquitecto en el estudio y, sobre plano, me explica su proyecto. En bastantes ocasiones lo mas que obtengo son algunas fotos de obra por internet. En algunas, lo único que me dan es una explicación telefónica con los puntos de vista a resaltar.

Todas son de ayuda, unas mas que otras; pero ninguna determinante. Al final la relación entre el edificio, la luz, el tiempo y yo, será el eje principal del desarrollo de la jornada de trabajo.

Me gusta llegar temprano al lugar, si es posible al amanecer. Una primera mirada, lejana , me ayuda e entender la relación de la obra con el entorno: con la ciudad, con el campo, las montañas, edificios importantes, en resumen con el entorno mas próximo y el paisaje mas global.

En un paulatino acercamiento debo intuir como se va a comportar el edificio en su estrecha relación con el tiempo y la luz.

Ya mas cerca, observándolo desde el lugar donde se pueden ver sus texturas, sus aciertos y defectos constructivos , sus gestos importantes , lo positivo y lo negativo en suma..., empezaré a tomar decisiones acerca de la hora en que haré determinadas imágenes.

A lo largo del día, entro y salgo del edificio en diversas ocasiones a la búsqueda de esas fotos que coinciden, por su orientación, en la hora de ser realizadas.

Va transcurriendo el día y, lentamente, la luz ejecuta esa labor ,aparentemente anónima, de dar forma y volumen a todos los gestos y texturas de la obra. Las sombras y las luces, en estrecha relación, invierten de modo caprichoso sus efectos en las fotos.

Lánguidos trazos de sol y noche van a ir agotando la visión mas documental de las estancias.

Y al final, cuando ya todo rasgo de razón parece agotado, empiezan a surgir, a modo de sensaciones, pequeños destellos de sentimiento imaginados como futuras imágenes, que irán creciendo hasta sentir que querrías comenzar de nuevo el trabajo; pero ya es tarde , el cuerpo está cansado y el trabajo está realizado.


Fernando Alda (www.fernandoalda.com)
Febrero 2008



Artículos relacionados